sábado, 4 de abril de 2009

Volviendo de Bolonia.



He meditado unos días qué quería contar aquí sobre la feria de este año. Lo que me doy cuenta es que Natascha y yo hemos ido a dos Bolonias distintas… es curioso, porque hemos pasado mucho tiempo juntas.

Para mí la feria es una oportunidad única de ubicarte como ilustrador. La primera vez que fui me abrumó, de repente te tropiezas con una feria puramente mercantil en la que los editores venden y compran derechos y en la que “algunos” hacen pequeños huecos para ver el trabajo de ilustradores… en contraste, miles de ilustradores con carpetas enormes llenas de trabajos maravillosos, algunos con carritos de libros ya publicados, preguntando tímidamente si pueden enseñar su trabajo.

Este año me llamó la atención ver bastantes menos carpetas danzando por la feria, supongo que la culpa la tiene la crisis, digo yo. Aquel primer año me colocó profesionalmente justo en el sitio en el que estaba, me hizo ver todo el trabajo que me quedaba por delante y qué es lo que tenía que hacer para crecer como ilustradora. Lo cuento porque es una sensación con la que vuelven algunos ilustradores tras una primera vez en Bolonia, así que, no os asusteis si os sucede, nos ocurre a muchos. La feria también sirve para encontrar tu hueco en el mercado. Editoriales hay miles, y una vez leí que hay una editorial para cada ilustrador, y que Bolonia es el sitio perfecto para encontrarlo… no sé si diría tanto, pero es cierto que es un buen lugar para ver cuáles son las mejores puertas a las que tú puedes llamar.

Uno puede ir de observador, como hace Natascha, o puede llevar un book o incluso algún proyecto para vender. Sea como fuere es importante saber que es raro que se cierren proyectos en la feria. Si tu intención es mostrar tu trabajo es importante hacer un estudio previo de con qué editoriales quieres contactar, para pedir cita antes, porque muchas no te reciben si no es con cita previa.

Este año he verificado que enseñar ilustraciones sueltas no tiene sentido, no te define como narrador, que es lo que se busca en un libro de literatura. Desde mi corta experiencia diría que lo mejor es escoger los mejores trabajos que uno tenga y dividirlos por proyectos, los que dudes, desecharlos, solo enseña lo mejor. No es bueno saturar al editor con muchos trabajos (entre 12 y 20, comprobado, más de 20 satura y ya no se presta la misma atención), y es mejor dividirlo y no llevarlo todo en una sola carpeta, porque en función del interés que veas que tiene el editor por ver más de tu trabajo, enseñas más o menos cosas, y también, porque a veces un tipo de proyecto se ajusta a una editorial, pero no tanto a otra.

Si les ha interesado lo normal es que se queden con una tarjeta tuya y te den sus datos para que envíes el book en pdf y para seguir en contacto. Es evidente que la feria no es el mejor lugar para ver a un editor, que ve a cientos de ilustradores en un solo día y que realmente ha ido a la feria a otra cosa, pero también pienso que tienes allí a todas las editoriales, y que ese primer contacto es bueno, ya no eres un simple email cuando quieras llamarles de nuevo, creo que eso está bien. Ah ¡y les encanta ver originales!.

Bolonia es una oportunidad estupenda para charlar con otros ilustradores y gente que ama tanto el libro infantil y juvenil como tú. Beber de la experiencia de los que llevan más tiempo, compartir opiniones con otros colegas, tener el privilegio de ver de cerca ilustraciones originales, tanto los que se exponen como los de la carpeta de algunos compañeros ilustradores. Coincido con Natascha que tienen una magia especial que pierden al ser impresos. Este año he de decir que no me gustó nada cómo habían montado la exposición de ilustradores, las luces que enfocaban a las ilustraciones reflejaban en el cristal, y era difícil poder apreciar bien los originales, por otro lado, habían puesto un cristal grueso como con textura muy poco adecuado. Espero que otros años lo hagan mejor.

Sobre las conferencias… bueno, tengo bastantes problemas con el idioma (problemas que espero ir resolviendo) por lo que no puedo disfrutar de las conferencias que se dan. Sólo acudí a una, en la que se habló sobre los blog como herramienta de promoción para los ilustradores y lo poco que entendí, se me quedó bastante corto, creo que el tema daba para mucho más. Una pena.

Si alguien tiene curiosidad por ver mi experiencia de este año desde un punto de vista más personal, puede leerlo en mi blog

viernes, 3 de abril de 2009



Quizá lo que más me gusta de la feria es el poder contemplar ilustraciones originales, no sólo de los ilustradores seleccionados en la exposición sino también de otros compañeros.
Tiene una magia especial que muchas veces se pierde una vez que está editado el libro, ya sea por los colores, las texturas....
No disfruto viendo reproducciones en la exposición, pero bueno, es una cuestión de gustos.
Para no repetir posts, en mi blog he publicado uno sobre ilustradores japoneses e iraníes que me han gustado.